
Las prensas de impresión antiguas, que utilizan tecnologías tradicionales para decorar vidrio, pueden quedarse atascadas cuando se intenta utilizar tintas UV modernas. Las lámparas de vapor de mercurio pierden eficiencia con el tiempo; su salida espectral varía, y eso hace que sea necesario reducir la velocidad de impresión para evitar que el material no se cure adecuadamente o que se genere demasiado calor. Resolvemos este problema instalando un sistema de lámparas de yoduro de galio, diseñado específicamente para el tratamiento del vidrio.
Lo importante es el control espectral. El yoduro de galio proporciona un pico de intensidad lumínica cerca de 365 nm, con una salida controlada en el rango de 385–405 nm. Esto coincide con las características de los fotoiniciadores presentes en las tintas y recubrimientos UV específicos para vidrio, lo que permite que la reticulación ocurra rápidamente, sin generar demasiado calor en el sustrato.
Con nuestro reflector recubierto de dicróico, la intensidad lumínica en el sustrato alcanza entre 8 y 12 W/cm². Además, se puede lograr una intensidad de 800 mJ/cm² a velocidades de impresión normales. La lámpara funciona a menor temperatura que las unidades de mercurio de alta presión, y está diseñada para no producir ozono. Menos calor significa menos problemas relacionados con la deformación del material o con su adherencia.
Esto es lo que se logra en la práctica: se mantiene la misma prensa, pero se reemplaza el elemento que causaba problemas en el proceso de curado. La velocidad de impresión aumenta, la curación se mantiene estable y la adherencia del material en el vidrio sigue siendo consistente. Disminuyen también los defectos relacionados con puntos negros o falta de adherencia.
El consumo energético disminuye, ya que más de la energía eléctrica se convierte en luz UV útil. La vida útil de la lámpara supera las 5,000 horas, y su rendimiento permanece estable. En la práctica, esto significa más tiempo de operación y un rendimiento predecible de la misma máquina.
Hay unos cuantos detalles que hay que tener en cuenta: verificar la geometría del reflector y asegurarse de que haya suficiente espacio para que funcione correctamente. El yoduro de galio necesita un control preciso del arco eléctrico y un momento de encendido preciso para proteger la envoltura de cuarzo.
También es necesario asegurarse de que la fuente de alimentación, el mecanismo de cierre y el flujo de aire estén dentro de los límites de funcionamiento de la lámpara. Además, se recomienda usar un radiómetro espectral para determinar la intensidad lumínica y establecer los parámetros adecuados para el proceso. Sin esos datos, se corre el riesgo de que el material no se cure adecuadamente o, por el contrario, se cure en exceso.