
Hemos pasado mucho tiempo viajando, visitando unas 3,000 plantas de impresión. Y notamos algo frustrante: existe una gran diferencia entre lo que dice el folleto de la lámpara y su rendimiento real en la planta de producción.
La verdad es que no basta con tener una lámpara “mejor”. Se necesita un sistema que realmente entienda cuán rápido funciona la línea de producción y cuánto calor pueden soportar los materiales antes de dañarse.
Solucionar el problema del curado
La mayoría de los fallos en el proceso de curado se deben a una razón simple: la densidad de energía no coincide con la del iniciador fotográfico del tinte. Es necesario encontrar un equilibrio.
Si se suministra demasiada energía a una lámpara UV de onda corta, sin darle suficiente espacio para funcionar, se quemará el papel o el PET. Es un verdadero problema. Nos centramos en los julios por centímetro cuadrado ($\text{J}/\text{cm}^2$), porque eso es lo que realmente importa. De esta manera, se evita ese efecto molesto en el que la superficie parece seca, pero el tinte debajo sigue estando húmedo.
Luchar contra el calor
Las lámparas industriales sufren mucho debido a las vibraciones constantes y al calor extremo. Utilizamos vidrio de cuarzo con aditivos específicos para cambiar el espectro de emisión. En resumen, nos aseguramos de que la energía llegue al tinte, en lugar de solo calentar el marco de la máquina.
Pero hay un problema: el enfriamiento. Las lámparas de alta intensidad generan mucho calor infrarrojo. Si los ventiladores o los sistemas de refrigeración no son adecuados, la lámpara se quema demasiado pronto. O, peor aún, los materiales comienzan a deformarse. Diseñamos nuestros reflectores para devolver los rayos UV al lugar correcto, mientras se aleja el calor de los componentes electrónicos.
Mantenerlo simple
Diseñamos estas lámparas para que puedan reemplazarse fácilmente. Sin complicaciones. Los cables y conectores son lo suficientemente robustos como para soportar altas corrientes sin sobrecalentarse. Además, mantenemos su diseño sencillo. ¿Por qué? Porque el técnico debería poder reemplazar la lámpara en diez minutos, sin necesidad de pasar una hora recalibrando la altura del transportador.
Preferimos ofrecer una estabilidad constante y fiable, en lugar de un “rendimiento máximo” teórico que varía constantemente. De esa manera, la décima hoja imprimirá igual que la primera.